El Real Madrid gana la Supercopa

Créditos: Dani Pozo/AFP/Getty Images
La única conclusión que saco del partido de anoche es que al Valencia, o mejor a Emery, le dio miedo ganar. Y eso en un campo como el Bernabéu, con el Real Madrid en frente, se acaba pagando. No fue un partido bueno, durante la primera parte hubo momentos en los que parecía que ninguno de los dos querían el balón e incluso se pudieron escuchar los primeros pitidos de la temporada para los blancos. Pero es en este tipo de encuentros donde suelen aparecer los grandes futbolistas para darles un poco de picante. Allí estuvo Silva el que con un gran tiro raso ajustado al palo, ponía por delante al Valencia y alejaba la Supercopa de la capital de España. Por si fuera poco, Van der Vart se ganaba una roja al filo del descanso con una dura entrada que como era de esperar, los de siempre ya tachan de rigurosa. Habría que ver si los papeles hubiesen sido al revés. ¿Es que en este país sólo se puede sacar una roja si hay pierna rota de por medio? La cosa pintaba mal y sólo el espíritu de las remontadas madridistas podría salvar tal situación. Dicho y hecho. Nada más empezar el segundo período Van Nistelroy se sacó un cabezazo a gol interceptado con la mano de Albiol. No queda muy claro si hubiese sido gol, Hildebrand andaba por allí, pero en mi opinión creo que sí, por lo que el defensa valencianista debería haber tomado el camino del debutante Rafael. Y mientras tanto el Valencia que no quería jugar, tocaba el balón con miedo a pisar el área de Casillas. Por si fuera poco, Van Nistelroy también se fue a la calle por doble amarilla. Pero con dos jugadores más, sólo se veía el miedo en el equipo levantino. Y eso mi querido Unay delante de cualquier equipo de gama alta es un suicidio colectivo. El miedo se paga y espero que aprendieras la lección porque con dos hombres menos el Valencia encajó tres goles. Increíble pero cierto. Al final título para los de Schuster y espero que en Valencia, afición tradicionalmente muy exigente con su equipo, no sea muy dura con un entrenador que debería haber sido más valiente. Tuvo el equipo y la noche perfecta para serlo.
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