La religión también juega en Glasgow
Los enfrentamientos entre el Celtic y Rangers son mucho más que un derby deportivo. Estos equipos representan más que unos colores o un sentimiento, cada uno representa una de las confesiones de la ciudad: Celtic/católicos y Rangers/protestantes. Aunque las directivas han intentado separar a los clubes de los credos, los aficionados de las gradas no opinan lo mismo y lo dejan ver en cada partido.
La cosa se ha complicado más esta jornada cuando, Boruc, el portero del Celtic y polaco para más señas, se le ha ocurrido la brillante idea de ponerse una camiseta con una foto de su paisano Juan Pablo II y con la leyenda “God bless the Pope” (“Dios bendiga al Papa”). Como es de suponer los hinchas del Rangers no se lo han tomado muy bien, sobre todo después de perder el partido (3-2) y más porque el portero es reincidente en este tipo de actuaciones. “El portero santo”, como le conoce su hinchada, está a la espera de posibles sanciones de la Federación Escocesa.

Definitivamente religión y fútbol son malos camaradas de viaje.
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