Ventisca y Foie gras
Esto de la ola de frío también llega al mundo del fútbol y si no que se lo digan a los jugadores del Olympique de Marsella que tuvieron que pasar la noche del miércoles en el campo de entrenamiento. Una ventisca impidió a los jugadores salir y ante la situación algunos como Erik Gerets prefirieron ver la botella medio llena
No fue muy cómodo, pero debo decir que fue muy divertido. Encontramos un poco de foie gras que alguien dejó aquí tras una fiesta en Año Nuevo y una botella de vino, por lo que pasamos un buen rato
Erik Gerets, no hay mal que por bien no venga
El tamaño no es lo importante
En unos tiempos donde se están imponiendo delanteros fuertes y altos, destaca sobremanera Bakari Koné, el goleador del Olympique de Marsella. Con su escaso 1,63 de estatura el pequeño gran goleador marfileño está haciendo tantos trascendentales para su equipo. Ya lleva dos tantos en cuatro partidos y el que ha hecho al Sochaux este fin de semana ha permitido que su club siga líder actual de la Ligue 1 francesa. Pero vamos que no es que haya surgido de la nada, ha pasado tres temporadas en el Niza haciéndolo verdaderamente bien y está demostrando que realmente vale los 10 millones de euros que se ha pagado por él.
Fútbol y bicicletas
Estamos acostumbrados a ver el fútbol en estadios olímpicos con sus instalaciones para el atletismo, pero no es tan normal ver compartir el espacio con otros deportes. Por eso me ha parecido curiosa la historia del Stade Vélodrome del Olympique de Marsella. Como su nombre indica el estadio compartió los goles con las bicicletas. “Le Vel” fue inaugurado en 1937 y se convirtió en el estadio del Olympique en sustitución al de Huveaune. Desde que abrió sus puertas hasta la década de los 80 ha albergado competiciones ciclistas, pero el fútbol ganó la partida y la pista fue eliminada para ampliar las gradas y conseguir el aforo de más de 60.000 espectadores que posee hoy.

OM: De la aristocracia al pueblo
Es curioso conocer el origen del Olympique de Marsella, sobre todo por estar considerado hoy como el prototipo de un club popular. Lo que son las cosas, lo fundó un noble, René Dufaure de Montmirail en 1892. Tras varios cambios de nombre y la fusión con un club de esgrima, desde 1899 podemos hablar del Olympique de Marsella, tal y como lo conocemos hoy con su famoso lema que les identifica y caracteriza “Droit au But” (”Derecho al Gol”).

A pesar de estos orígenes nobiliarios hoy mueve multitudes, tiene tantos hinchas como habitantes tiene Marsella que vibra con sus éxitos y llora con sus fracasos.

